Hay algo que pasa cuando pones tus manos sobre la piel de tu bebé y él para de moverse. Se queda quieto, te mira, y en ese silencio hay una conversación entera que no necesita palabras. La piel es el órgano sensorial más grande del cuerpo y en los bebés es el canal principal por donde llega la información del mundo. Masajear a tu bebé regularmente baja su cortisol, libera oxitocina en los dos, mejora su sueño y le enseña desde muy pequeño que el contacto físico es seguro y bueno. Todo eso en diez minutos.
¿Cuándo hacerlo?
Después del baño funciona muy bien. El cuerpo ya está relajado, la piel está limpia y ese momento se convierte en una señal para el sistema nervioso del bebé de que viene la calma, viene el sueño. Familias que lo hacen consistentemente notan que sus bebés duermen mejor y se despiertan menos en la noche.
También puedes hacerlo en la mañana para activar la circulación y empezar el día con contacto. Especialmente si el bebé amaneció irritable o con el cuerpo tenso, un masaje corto cambia el tono de toda la mañana.
Y el papá también puede hacerlo. El masaje es uno de los mejores puentes para que el papá construya su propio vínculo físico con el bebé desde muy temprano, especialmente si no amamanta. Sus manos son igualmente suficientes.
Para el estreñimiento
Es más común de lo que parece, especialmente cuando el bebé empieza sólidos o cambia de leche. El masaje abdominal es de las herramientas más efectivas y menos invasivas que existen para ayudarlo.
Hazlo con el bebé tranquilo, boca arriba, al menos 30 minutos después de comer.
EL PASO A PASO
Traza círculos sobre su abdomen en sentido de las manecillas del reloj — esa es la dirección del tránsito intestinal.
Mueve sus piernas como si pedaleara una bicicleta suavemente.
Lleva sus rodillas al pecho y mantén unos segundos. Repite cuatro o cinco veces.
Con dos sesiones diarias de cinco a diez minutos los resultados se notan rápido.
Para los cólicos
Cuando el bebé llora inconsolablemente lo primero es cargarlo. Y mientras lo cargas, pon una mano tibia y plana sobre su abdomen con presión suave y constante. El calor y la presión relajan el espasmo intestinal. Si lo pones boca abajo sobre tu antebrazo esa posición sola ya comprime suavemente el abdomen y calma. Combínala con mecerlo.
Para el desarrollo motor y sensorial
Después de los tres meses el masaje puede volverse parte del juego. Masajear brazos y piernas con movimientos firmes y lentos estimula la propiocepción, que es la conciencia que el bebé tiene de su propio cuerpo en el espacio. Eso apoya el gateo, la coordinación y el equilibrio. También estimula el sistema linfático, fortalece el tono muscular y activa conexiones neurológicas que apoyan el desarrollo en general. No tienes que saber nada especial, solo ser consistente y estar presente.
Pide permiso
Antes de empezar muéstrale tus manos y pregúntale. Sí, aunque tenga dos semanas. Si se tensa o llora, no es el momento. Si te mira y se relaja, es la señal. Respetar esa comunicación desde tan pequeño construye una confianza que dura años.
La suavidad de tu piel y la de tu bebé en ese momento son únicas. Saber que lo que tienes en las manos viene de lo más hermoso que tiene la naturaleza, que tus deseos de bienestar para él se materializan en extractos botánicos reales, hace que ese momento valga todavía más.
Manteca de copoazú, manzanilla, aloe vera y pantenol. La textura se funde al calor de las manos y una cantidad del tamaño de un grano de arroz alcanza para todo el cuerpo del bebé.
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